jueves, 26 de diciembre de 2013

El Exorcista - 40 Años Después

Hay películas que están por encima del bien y del mal, películas que serán recordadas por los siglos de los siglos. Han pasado 40 años desde su estreno y El Exorcista (William Friedkin, 1973) sigue siendo de imprescindible visionado, ya no solo para los amantes del cine de terror, sino para los cinéfilos en general.

¿Es El Exorcista la mejor película de terror de todos los tiempos? Pues eso va en los gustos de cada uno, incluso hay mucha gente a la que no les parece para tanto. Pero no encontrareis un solo ranking sobre "Las mejores películas de terror de la historia" en los que no esté El Exorcista, y en la mayoría de ellos además en lo más alto de la lista.

¿Qué tiene la historia de Regan McNeal para que sigamos hablando de ella cuatro décadas después? Veamos:

El Origen


Lo de "basado en hechos reales" siempre da un plus de interés a una película, y más si hablamos de cine de terror. Pero casos como La Matanza de Texas (Tobe Hopper, 1974) no tienen casi nada que ver en su argumento con el hecho en que se basan.

Con El Exorcista no hay trampa ni cartón, se basó en una supuesta posesión demoníaca a un niño de 14 años en 1949. Su identidad nunca se ha hecho pública, pero el escritor Thomas B. Allen hizo un profundo estudio sobre el tema en su libro Possesed (editado por iUniverse, 1993), al niño le puso el pseodónimo de Robbie Manhein.

Se sabe que el niño había trasteado con la ouija, que antes de la posesión se oían ruidos en el ático de la casa, y que se atribuían a las ratas; que el colchon del chico se movía violentamente en plena noche y que sus padres acudieron a la ayuda de la iglesia como opción desesperada a su violento comportamiento. Exactamente igual que la novela y la película.

El caso fue publicado en el Washington Post, obviando cualquier detalle que pudiera identificar a los implicados (el nombre de los sacerdotes sí se conocería años después). El artículo causó gran conmoción en la sociedad estadounidense de la época, entre los que se encontraba William Peter Blatty, escritor de la novela y productor y guionista de la película.

El exorcismo real duró unos cuatro agónicos meses, la realidad supera a la ficción.

La Novela


William Peter Blatty estuvo obsesionado durante años con el caso del chico poseído, y removió cielo y tierra para averiguar todo lo que pasó. Consiguió contactar con el auténtico sacerdote que realizó el exorcismo y recopilar la información necesaria para construir la que sería su obra maestra. El escritor llegó a confesar que incluso averiguó la dirección del chico, pero que nunca llegó a contactar con él, no por falta de ganas, sí no porque el sacerdote le había transmitido su enorme miedo de que el hombre quedara traumatizado por cualquier conexión entre su caso y la novela. Aun así, Blatty confesó que siempre ha tenido curiosidad por saber que recordaba...

A Blatty le costó conseguir publicar la novela,  incluso la editorial le pidió que fuera "menos explícita" obligando al autor a realizar algunos cambios (aunque realmente cedió en lo que quiso).

Se publicó en 1971 y el éxito del libro no se hizo esperar, lo que no se esperaba Blatty es el revuelo que causó. El pánico se desató y las solicitudes de exorcismos se dispararon, el propio escritor recibía desesperadas peticiones de ayuda a diario. La iglesia calificó el libro de "profundamente espiritual" sin embargo Blatty era constantemente atacado e insultado por católicos, judíos y protestantes que calificaban la novela de "sucia" y "obscena".

LA PELÍCULA


El Exorcista es una de las grandes, imposible de disfrutar viéndola una sola vez. La complejidad de sus personajes, de su guion, de su dirección, su atmósfera... Te hacen descubrir algo nuevo en cada visionado. 

No son pocos los que han dicho "a mí me dio más risa que miedo", y les entiendo perfectamente, porque cometen un grave error, El Exorcista no es una película para ver una tarde con los colegas (y mucho menos si estáis fumados), El Exorcista es para verla estando completamente solo en casa, en una televisión (nada de tablets, ni portátiles, ni mierdas), de madrugada, con las luces apagadas y a ser posible en versión original. Cuando acabe, apaga la tele, y con todo completamente en silencio piensa en lo que acabas de ver, y luego si tienes cojones te metes en la cama y apagas la luz. Entonces y sólo entonces entenderás lo que significa esta película.

Pero además El Exorcista está por encima del cine de terror, detrás de ese maquillaje que cuatro décadas después sigue siendo más impactante que cualquier efecto digital, se esconde un drama en toda la regla. La historia de un sacerdote que no quiere ser sacerdote, un hombre que ha perdido su fe, que fuma, bebe whisky, boxea... Cabreado con el mundo, cabreado con Dios, el auténtico cura ateo. Un siervo de Dios al que Dios no deja de putearle.
El padre Karras es el auténtico protagonista de la película, pero a la vez no lo es. En El Exorcista no hay protagonista, todos los personajes fuertes son igual de importantes. 

La madre es la que pone la mejilla (literalmente) ante la locura de su hija, está atormentada y desesperada, sabe que su "angelito" ha hecho algo horrible y su conciencia no esta tranquila... No cree en Dios pero no tiene más remedio que acudir a él, como hacen muchas personas cuando están desesperadas. 

El Padre Merrin se podría decir que es una mezcla entre Obi-Wan Kenobi y Van Helsing, su papel es tan importante que no se le puede considerar un secundario más, él sabe cómo vencer al Demonio y se presenta como la gran esperanza para salvar el alma de esa niña.

¿Y qué se puede decir de Regan? Ella es la eterna "niña del exorcista", ella es el icono de esta película y si el personaje no hubiera estado tan bien construido, el impacto de la película habría sido mucho menor. Que una niña con 14 años sea tan dulce y siga dibujando cachorritos con alas y arbolitos, contrasta con como acaba blasfemando y masturbándose con un crucifijo (algo que no es para tanto si lo comparas con que ahora lo hacen con Justin Bieber).

Y no me puedo dejar sin mencionar al Detective Kinderman, un hombre tan cansino como entrañable.





Todos estos personajes tan llenos de matices, no se podrían ligar sin un gran guion. El Exorcista tiene la ventaja de que su guionista es además el autor de la novela, aparte de la brillante historia que cuenta, William Peter Blatty ha dejado un buen puñado de citas célebres que han quedado para la historia del cine, y es que quien no se acuerda de frases como: "¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?" o "Tu madre está aquí con nosotros Karras ¿Quieres enviarle un mensaje?"


La dirección es otra de las claves del impacto de El Exorcista, por poner un ejemplo la escena en la que los médicos entran en la habitación de Regan y se nos muestra por primera vez la voz del demonio, es una escena llena de gritos, de bofetadas, de caos... y en medio de esa locura se corta de golpe a un plano de la puerta de la habitación y se hace el silencio... La sensación es como estar cayendo en una montaña rusa y que se frene drásticamente durante la bajada , terror en estado puro.


Se sabe que el director William Fiedkin fue un auténtico tirano durante el rodaje, asustaba a los actores con petardos o a punta de pistola de fogueo. El set de la habitación de Regan estaba construido en un refrigerador a 40 grados bajo cero. Linda Blair con solo 14 años llegó a rodar hasta 17 horas seguidas sin quejarse (aunque más tarde si puso condiciones como no volver a llevar el maquillaje en El Exorcista II (1977, John Boorman)). Todos esos métodos, por crueles que sean, no cabe duda que han influido en el realismo que tiene la película.

El gran mérito de El Exorcista es ser considerada la mejor película de terror de la historia sin mostrar casi sangre, con poca música (su archiconocido tema apenas aparece durante la película). Lo ha hecho con un gran guion, una gran dirección y buenas interpretaciones.


El impacto de la película


Decir que las salas de cine donde se proyectaba El Exorcista tenían una ambulancia en la puerta, hacen ver lo que significó una película tan fuerte en aquella época. Multitud de desmayos y una inaudita cantidad de ataques al corazón dan fe de ello.

A pesar de que algunos peces gordos de la Warner vaticinaban un fracaso, El Exorcista recaudó $400 millones en todo el mundo. Por primera vez el cine de terror, que antes era un género más marginal, estaba a la altura de las grandes películas comerciales de Hollywood.

La comunidad religiosa fue especialmente dura con la película, calificándola de "muy peligrosa". Algún predicador llegó a decir que el film preparaba el terreno para "la llegada de Satan" y otros se limitaban a señalar que "No se puede llevar a la gente hacia Dios asustándoles de muerte".
Linda Blair recibía constantes amenazas de muerte, lo que obligó a la Warner a ponerle guardaespaldas durante los 6 meses posteriores al estreno.



Los "sucesos extraños" que rodearon a la película, tanto durante el rodaje como durante la promoción, alimentaban aún más la polémica. Varias personas relacionadas con el film murieron, como el actor Jack MacGowran, que interpretaba el personaje de Burke y falleció al poco tiempo de rodar sus escenas. También hubo un extraño incendio en el set que retrasó el rodaje varios días. En los cines no faltaron apagones y un rayo incendió un edificio en Roma el día de su estreno. Además en España a los dobladores se les cayó el techo del estudio.

Una parte de la crítica especializada la repudiaba, seguramente los medios más conservadores. Sin embargo las críticas positivas fueron mayores, llegando a decir de ella que es "una de las películas más poderosas jamas realizadas", y es que no es casualidad que El Exorcista sea una de las pocas películas de terror nominadas los Oscars.

El Exorcista llegó a optar a 11 nominaciones de los Oscars, de los cuales sólo se llevó dos: Mejor Guion Adaptado y Mejor Sonido. 

Nadie puede dudar que la película mereció alguna estatuilla más, pero sin duda lo más injusto fue el premio a "Mejor Actriz de Reparto" al que Linda Blair optaba por su interpretación de Regan. El premio fue para Tatum O'Neail por su papel en la película Luna de Papel (Peter Bogdanovich, 1973) ¿Sabéis que personaje hizo? Ni idea... ¿Os acordáis de la niña de El Exorcista? Pues el criterio que tuvieron para elegir ha quedado en evidencia.

No fue el caso, unos meses antes, de los Globos de Oro, donde El Exorcista fue la gran triunfadora, llevándose los premios a Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión y por supuesto el de Mejor Actriz de Reparto para Linda Blair. 


Legado e influencias


El Exorcista es uno de los pocos clásicos de terror que no han sido actualizados (de momento) con un remake. Eso no ha evitado que le salgan decenas de copias que se estrenan con el handicap de ser siempre comparadas con El Exorcista, y es que no existe película sobre exorcismos con la que no tengamos presente a Regan.

La influencia que ha tenido sobre películas como Posesión Infernal (Sam Raimi, 1981) o Stigmata (Rupert Wainwright, 1999), por poner dos ejemplos, son evidentes. Pero además El Exorcista fue la razón por la que Stanley Kubrick dirigió El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980), y es que el famoso director rechazó dirigir El Exorcista en su momento, algo de lo que se arrepintió, y para quitarse la espinita llevó a la gran pantalla la aclamada novela de Stephen King.



De lo que no se ha podido librar El Exorcista es de horribles secuelas, de momento van 4, la única aceptable El Exorcista III (1990, William Peter Blatty), escrita y dirigida por el autor de la novela original. La segunda parte (que ya hablé de ella aquí) es posiblemente una de las peores secuelas de la historia del cine. Y las dos precuelas, simplemente son películas del montón.

En el año 2000, se volvería a estrenar en cines, algo que sólo está al alcance de otras películas clásicas como La Gerra de las Galaxias (George Lucas, 1977) o E.T. (Steven Spielverg, 1982). La nueva versión tenía 11 minutos más de metraje, que incluían la famosa escena de Regan descendiendo por las escaleras.

Como gran película que es no le han faltado referencias y parodias, destacando la que se hace al comienzo de Scary Movie 2 (Keenen Ivory Wayans, 2001) y la protagonizada por la propia Linda Blair junto a Leslie Nielsen: Repossessed (Bob Logan, 1990).


40 años después


El Exorcista ha envejecido tan bien que parece mentira que hayan pasado cuatro décadas. Se sigue manteniendo tan fresca e impactante que casi parece una película actual. Han sido muchas las obras maestras del género que han aparecido a lo largo de estos años, pero pocas han conseguido la calidad cinematográfica como para además considerarse clásico de la historia del cine.

El Exorcista está ahí, en ese club tan exclusivo, con El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972), con Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), con Casablanca (Michael Curtiz, 1942)... Y dentro de 40 años seguirá ahí, y dentro de 100... Porque no solo es la mejor película película de terror que jamás se ha hecho, es una de las mejores de la historia del séptimo arte.


Valoración:
Atemporal 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Insidious Capítulo 2

Su nombre se empezó a escuchar en 2004, iniciando la saga de terror más exitosa de la pasada década. Sus otras películas siempre fueron anunciadas como "Del creador de Saw..." pero ya no necesita esa presentación, porque nos ha dado algunas de las mejores películas de terror de los últimos años. Hablo por supuesto de James Wan, un joven director que ha conseguido que gente como yo, que daba por muerto el cine de terror desde los 80, volvamos a creer que en el siglo XXI el género aún tiene mucho que decir.

Cuando se anunció su anterior película, Expediente Warren: The Conjuring (2013, James Wan), como la nueva "gran" película del género, fui al cine con mucha ilusión sabiendo quien la dirigía; pero salí con una pequeña decepción. La película me encantó, pero no era la mejor película de James Wan como se había dicho. Solo era una cuestión de marketing, porque por muy buena que sea The Conjuring (que lo es), no es mejor que Insidious (2011, James Wan).


Y casi sin habernos recuperado del susto de las palmadas de Expediente Warren (poco sorprendente después de haberlo visto en todos los trailers y spots de TV), se estrena la esperada secuela de su penúltimo film: Insidious Capítulo 2 (2013, James Wan).


James Wan no había dirigido ninguna secuela (se limitó a producir las interminables entregas de Saw), y aún no lo ha hecho, no es casualidad que el título sea "Capítulo 2" porque esto no es una secuela al uso, es una extensión de la primera parte.

Desvelar la trama sería un atentado por mi parte, pero puedo decir que James Wan ha hecho una de las continuaciones más inteligentes que jamás he visto. Se inicia justo donde termina la primera, dando un giro a la trama pasando el protagonismo del niño al padre, sin perder la esencia en ningún momento.
Y es que si la primera recuerda a Poltergeist (1982, Tobe Hopper), en este capítulo 2 es inevitable no tener presente otros clásicos como Terror en Amityville (1979, Stuart Rosenberg) y sobretodo El Resplandor (1980, Stanley Kubrick) (Hay una escena en la que si no te acuerdas de Jack Nicholson es que no has visto cine).

Todo está perfectamente orquestado por el señor Wan, capaz de hacer terror en estado puro sin mostrar una sola gota de sangre, con montajes paralelos dando protagonismo a más personajes que en la primera parte. Personajes inolvidables, tanto los que repiten (Ese dúo friki de cazafantasmas no podía faltar) como los nuevos (Destacando a Parker, que no es Spiderman precisamente). Sin duda el reparto está a la altura al igual que las caracterizaciones de los personajes, con algunos maquillajes que quitan el hipo.

La fotografía y la música crean una atmósfera de mal rollo única, en la línea de la película original. Y por supuesto los sustos... ¿Qué es una película de James Wan sin sustos? Puede que aquí decaiga un poco respecto a la primera (Que tiene algunos de los mejores sustos que he visto) pero es inevitable saltar de la butaca más de una vez. 

Pero no, James Wan no se puede llevar todo el mérito, su colaboración con Leigh Whannell, su guionista de cabecera, vuelve a ser fundamental. El guion vuelve a explotar los viajes astrales, tema poco tratado en el cine y que es la gran apuesta de esta saga. Los giros habituales de Whannell tampoco faltan. Su conexión con la primera parte hace que sea imprescindible saltarse la película original, pero a la vez es una película con trama y vida propia.


Me cuesta decir que es mejor que la primera, también me cuesta decir que la primera es mejor... Las considero una sola película, y esto no me cuesta decirlo: la mejor de James Wan.


Valoración
Muy Buena

jueves, 21 de noviembre de 2013

Herederos del Mal - Parte 2: Jamie Lloyd

En la primera parte de este post, conté como un personaje, Tommy Jarvis, estubo apunto de cambiar el curso de la saga Viernes 13 para siempre... Pero si a Jason le salieron competidores Michael Myers no fue menos.


Jamie Lloyd


La saga Halloween ya había experimentado lo que es una película de la saga sin su icónico asesino con Halloween III: Season of The Witch (Tommy Lee Wallace, 1982), pero el público ya demostró que los cambios no le gustan, así que coincidiendo con el décimo aniversario del clásico de John Carpenter se estrenó Halloween 4: El Regreso de Michael Myers (Dwight H. Litte, 1988), dejando claro desde el título que Michael volvía a escena y presentándonos a su gran protagonista: Jamie Lloyd.


Jamie Lloyd es la hija de Lorie Strode interpretada por Jamie Lee Curtis en las dos primeras entregas; así que el nombre de Jamie no es una casualidad. 
Jamie tiene 9 años y es la sobrina de Michael Myers, lo cual es una putada porque el tito Mike no es muy familiar, y se la quiere cargar para así de paso ahorrarse los regalos de navidad y de cumpleaños. La saga Halloween siempre ha tenido personajes algo mejor construidos que los de Viernes 13 y Jamie no es la excepción, es una niña a la que la vida no le ha tratado bien, y además de que los niños son crueles con ella en la escuela, encima sueña y tiene visiones de Michael Myers constantemente.

Halloween 4 es una de las secuelas más queridas por los fans, y no es para menos, está llena de guiños a la película original, pero hay uno que llama especialmente la atención: Para la noche de Halloween Jamie se compra un disfraz de payaso ¿Coincidencia? Evidentemente no, después de ver una de las mejores películas de la saga de Michael Myers, nos deleitan con un final inesperado, en un plano secuencia subjetivo, Jamie se pone la máscara de payaso y apuñala a su madrastra con unas enormes tijeras (todas las princesas de Disney deberían tomar ejemplo). Homenaje al clásico de Carpenter y un desenlace que te dejaba con ganas de más...

La película fue una de las más exitosas de la saga y no tardaron nada en ponerse en marcha para hacer la siguiente entrega. Pero Halloween si tuvo la suerte de la que careció Viernes 13, para la quinta entrega sí que dispusieron de Danielle Harris para interpretar de nuevo a Jamie Lloyd, una lástima que no lo supieron aprovechar.

El primer borrador de guión de lo que finalmente fue Halloween 5: La Venganza de Michael Myers (Dominique Othenin-Girard, 1989) se encargó a Shem Bitterman, en él se tomaba muy en cuenta el final de la cuarta y Jamie era una despiadada asesina de 10 años. La idea fue rechaza por el productor Moustapha Akkad, con el desacuerdo del mismísimo Doctor Loomis, Donald Pleasence en la vida real, que opinaba que tras el final de la cuarta Jamie debería ser presentada como "el mal". Donald Pleasence siempre daba buenos consejos para enfocar la saga (y a veces también John Carpenter) pero nunca le escuchaban. El caso es que Akkad pensaba que los fans lo que querían era más Michael Myers (¡Por favor que solo ha pasado un año!) y el nuevo guion fue encargado a Michael Jacobs.

Lo que finalmente vimos fue una repetición de la fórmula de la cuarta parte, Michael asesinando adolescentes y Jamie huyendo de él, pero con unas cuantas muertes más. El impresionante final de Halloween 4 apenas fue tomado en cuenta, con un flashback y una mención a lo sucedido en la que más o menos se nos explica que Michael telepáticamente controló a Jamie para que apuñalara a su madrastra; a la que por cierto no le pasó nada y siguió cuidando de Jamie tranquilamente (¡Por favor señora abandone a esa niña en la carretera, o tirela al mar con una piedra atada al tobillo!).

Aun así el director pensó en otro final que no se llegó a hacer: Michael Myers moría, se mostraba al Doctor Loomis con vida trasladado a un hospital y Jamie Lloyd asesinaba al policía que la custodiaba, heredando "el mal" de su tío. El productor Akkad no lo aceptó y se quedó con lo que vimos en pantalla. Como no podía ser de otra manera, al actor Donald Pleasence también le parecía mejor el final del director.

El resultado de hacer más de lo mismo con solo un año de diferencia, en un año en el que Viernes 13 ya iba por la 8ª entrega, fue una flojísima taquilla. Siendo la película de Halloween menos exitosa hasta la fecha.

Seis años después se estrenaría Halloween: La Maldición de Michael Myers (Joe Chapelle, 1995), sexta entrega de la saga y última aparición del personaje Jamie Lloyd, que Danielle Harris no volvió a interpretar por desacuerdos con el guion y con sus pretensiones económicas. Los indicios homicidas de Jamie estaban completamente olvidados, y su protagonismo en la saga también.



En plena resurrección del slasher gracias a Scream (Wes Craven, 1996), y con el 20 aniversario de la película original a la vuelta de la esquina, Jamie Lee Curtis quiso volver a la saga que le dio la fama, y llegó la séptima entrega, Halloween H20: 20 años Después (Steve Miner, 1998). Aunque en el guion original se hacia mención a lo ocurrido con Jamie en las tres películas anteriores, se decidió hacer borrón y cuenta nueva, olvidando las películas de Jamie Lloyd y enterrando al personaje para siempre en una secuela directa de Halloween II (Rick Rosenthal, 1981).

Pero Danielle Harris volvería a la saga en Halloween: El origen (Rob Zombie, 2007), estando a punto de interpretar a la que fue su madre en la ficción, Laurie Strode, aunque finalmente encarnó a su amiga Annie, repitiendo papel en la secuela del remake Halloween II (Rob Zombie, 2009).
 

Conclusiones

¿Habría entendido el público un cambio de asesino? Aunque Viernes 13 lo intentó, nunca le dio la oportunidad real a Tommy Jarvis, personaje que los fans si conocían. Y con Jamie Lloyd los productores no quisieron arriesgarse de ninguna forma.

Lo curioso es el paralelismo que hay entre ambas sagas, ambas insinuaron el cambio en la cuarta entrega y ambas utilizaron a sus personajes en las dos siguientes secuelas sin dar definitivamente el paso. 

Nunca más han vuelto a aparecer Tommy Javis ni Jamie Lloyd (a ella directamente se la ha borrado) en sus respectivas sagas, pero la verdad a mi me encantaría que Tommy volviera a Crystal Lake y que se continuara Halloween donde lo dejó la sexta entrega (no es que no me gustara el giro que dieron en la 7ª, pero le tengo especial cariño a la saga de Jamie Lloyd), por desgracia el reinicio que han supuesto sus respectivos remakes para ambas franquicias lo hace prácticamente imposible. Aun así, el recuerdo de ambos personajes, y la huella que han dejado en sus sagas permanecerá siempre.


martes, 12 de noviembre de 2013

Herederos del Mal - Parte 1: Tommy Jarvis


¡Oh que niños tan monos!

Bueno, el primero si, el otro es más feo que el parto de Mick Jagger.

Pero cuidado, si algo nos ha enseñado el cine de terror, es que de los niños nunca hay que fiarse... Estos cachorros son dos de los más grandes asesinos de la historia del cine, nada menos que Michael Myers y Jason Voorhees en sus años mozos.

Halloween y Viernes 13, tan parecidas y tan diferentes a la vez, son dos de las sagas más largas que existen, entre las dos suman más de 20 películas, y claro, eso da para mucho. Pero lo curioso es paralelismo que han mantenido siempre, más allá de la semejanza de sus asesinos, las películas tienen muchas cosas en común.

Aunque se las acuse de repetir la misma fórmula película tras película, lo cierto es que ambas sagas han intentado siempre (más bien a veces) evolucionar de alguna manera, tanto que las dos flirtearon con cambiar de asesino...

Sobre esto tengo tanto que decir que he decidido dividir el post en dos partes, cada una de ellas dedicada un personaje, pero siempre teniendo muy presente el otro, por el curioso paralelismo entre ambos.


Tommy Jarvis


Corría el año 1984, tal vez por miedo a que la gente se cansara del portero de hockey más famoso del mundo o simplemente para motivar a un público saturado de slasher a ir al cine, se estrenó la que sería la última entrega del asesino de Crystal Lake: Viernes 13 parte 4: Último Capítulo (Joseph Zito, 1984).

El final de un psicokiller en el cine de terror, es como una gira de despedida de los Rolling Stones, no se lo cree nadie. Tras el "Último Capítulo" de Viernes 13 solo se hicieron 7 películas más...  

Pero al contrario que Halloween, y aunque no lo parezca, en Viernes 13 si se atrevieron a dar el paso, si que tuvieron la intención de enterrar para siempre a Jason y darle el machete a un nuevo y prometedor asesino, algo que los fans no estaban dispuestos a permitir, esta es la injusta historia de Tommy Jarvis...

"Jason, ¿Te acuerdas de mí?"


En Viernes 14 parte 4, nos presentan a Tommy como un apasionado de las máscaras, de los videojuegos, del cine de terror... y además un auténtico manitas arreglado cosas. Los más frikis nos encariñamos enseguida con él porque es un personaje digno de Big Bang Theory.

Es un chico feliz que vive con su madre y su cachonda hermana, con la que seguramente encontrará amigos para invitar a casa. Pero la vida le cambia cuando Jason se cruza en su camino...


Fijaos en él ¿A quién os recuerda? Seguramente a Pitbull, Coto Matamoros, Zidane, Bruce Willis, Krillin... y todos los calvos  se os ocurran. De hecho si en lugar de una película de Jason esto fuera una de Michael Myers, Tommy sería el Doctor Maligno (o Mini Yo).


Bueno pues en la imagen el amigo Tommy lo que intenta es parecerse a Jason de pequeño. No, no es que sea un fan rollo Belever, se afeita la cabeza para tocarle la fibra sensible al loco de la mascara de hockey (los que conozcan la historia de Jason sabrán que era carne de buling por lo feo que es), y luego darle de h*****s con el machete...

Después de troceárle como si fuera una pechuga de pollo, Tommy se corona como el gran héroe de la saga, el niño que acabó con el mayor asesino de la historia.

Pero Tommy no contaba con lo divertido que era ser Jason... y mientras le destrozaba descubrió que le gusta más matar que comer con los dedos... Una simple mirada en el último plano de la película nos avisa de que Tommy tiene un gran potencial como asesino, y tengo que decir que es una de las imágenes que más me han acojonado en mi vida.



Ser Jason tiene que molar por lo de ser inmortal y esas cosas, pero con la cara que tiene no ligarías ni pagando, por suerte para Tommy a él sí que parecen haberle parido en lugar de cagarle.

El éxito de la cuarta parte de Viernes 13 fue evidente y los productores no pudieron evitar seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Al año siguiente la Paramount quedó en evidencia estrenando Viernes 13 parte 5: Un Nuevo Comienzo (Danny Steinmann, 1985). Aunque pueda parecer que se ríen del público solo con en el título, la quinta parte sería la entrega más polémica de Viernes 13 y para muchos la peor (hasta que estrenaron la novena), por un hecho sin precedentes, la Paramount sólo nos había engañado a medias, Jason no era el asesino en la película, algo que cabreó a mucha gente e influyó en el futuro del personaje Tommy Jarvis.



Tommy tampoco es el asesino, pero está claro a lo largo de la película (y más después de ver final) que le estaban preparando el terreno para ser el nuevo Jason, y que base de asesinatos (es la película con más muertes de la saga, con un total de 21) la gente se olvidara del loco de la máscara de Hockey. Al contrario que la mayoría de los personajes de la saga Viernes 13, en la quinta Tommy si tiene personalidad. Esta traumatizado por su pasado, y tiene constantemente pensamientos homicidas; vamos que es un prometedor asesino en serie. Pero el público no estaba preparado para el cambio y V13 5 obtuvo discretos resultados en taquilla que obligaron a los productores a dar marcha atrás en la saga...

El título de la siguiente entrega lo dejaba claro para los fans decepcionados con la quinta parte, Viernes 13 Parte 6: Jason Vive (Tom McLoughlin, 1986). El resultado fue un regreso por todo lo alto de Jason, y una nueva aparición de Tommy Jarvis relegado totalmente a un segundo plano. Si el Tommy de la quinta era un perturbado obsesionado con el homicidio, este es un Doctor Loomis cutre, además de un mojabragas que utiliza a la hija del sheriff para sus fines... Una triste última aparición del único personaje que ha aparecido en la saga 3 veces.


Pobre Tommy, empezó muy joven, prometía mucho y se le dio la oportunidad, pero no tuvieron paciencia con él... como si fuera un canterano del Real Madrid.

Si bien la quinta entrega fue la que le condenó, hay que tener en cuenta que los hechos no sucedieron como estaba previsto. El guion original de esta entrega estaba escrito para que Corey Feldman, el Tommy Jarvis de la cuarta entrega, fuera la estrella de la película, volviendo a interpretar a su personaje con 12 años. Sin embargo su participación en Los Goonies (Richard Donner, 1985), no le permitió realizar de nuevo su papel, que quedó reducido a un cameo al principio de la película, obligando a reescribir el guion por el que todos hemos visto en pantalla. 



Siempre me he preguntado cómo sería ese guion y cómo habría cambiado a la saga de Viernes 13, y siempre me he preguntado cómo habría sido la sexta parte si hubieran tenido huevos a seguir por la línea que se había marcado. Pero supongo que Jason Voorhees es un personaje insustituible y tarde o temprano iba a acabar volviendo... shhh shhhh shhhh kaaa kaaa kaaa.


En el próximo post hablaré de Jamie Lloyd y de su parecido con el caso de Tommy.

jueves, 31 de octubre de 2013

Halloween - Original vs Remake












"Adelante, pero ante todo que tenga tu estilo" le dijo John Carpenter a Rob Zombie cuando este fue elegido para dirigir el remake de Halloween (John Carpenter, 1978). Muchos respiraron aliviados al enterarse de que Zombie sería el encargado del film, su estilo que mezcla la estética del terror de los 70 con la brutalidad de los 2000 parece perfecto para Michael Myers. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, le decían a Spiderman, a Zombie con solo dos películas le dieron el premio gordo, pero un paso en falso y los fans le pondrían la cruz... El tipo le pidió permiso a Carpenter (¿Quién es él para negarse si también ha hecho más de un remake?), y la hizo con una sorpresa añadida, no sería un remake/reboot al uso; atención porque el amigo Zombie se saca de la manga otra bestia cinematográfica: La "precuela-remake" (clin, clin clin, $$$$$$$$). Así nació Halloween: El Origen (2007, Rob Zombie), un nueva visión de Michael Myers (diferente a la de Austin Powers) explicando los origines de su maldad. ¿Pero está a la altura el "truco o trato" de Zombie del de Carpenter? 


La Original


Año 1978, vamos a contar algo que no se ha visto nunca: Un hombre con una máscara acecha a un grupo de adolescentes, al caer la noche los va matando uno a uno con un enorme cuchillo de cocina... ¿De qué me suena? Podemos cambiar el cuchillo de cocina por un machete, un hacha o lo que se os ocurra; de cada 5 películas de terror que hemos visto, 4 tienen esta estructura... Si bien La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) sembró las bases, en 1978 el público estaba ante algo completamente nuevo, algo que funcionó tan bien que más de tres décadas después se sigue copiando, una auténtica revolución.

Michael Myers con solo 7 años asesina a su hermana en una de los planos secuencia más recordados e imitados en la historia del cine de terror. Se nos presenta al asesino como un niño sin expresión en su rostro, igual que la máscara que llevará después (y que le acompañará a lo largo de sus interminables secuelas), John Carpenter tenía claro lo que representa Michael Myers, el mal en sí mismo; un ser sin sentimientos y sin razón aparente para matar. Con ese concepto y un ritmo pausado, siempre acechando a sus víctimas e imponiendo el suspense sobre el terror directo, Carpenter va preparando el terreno, aumentado poco a poco la intriga del espectador (el espectador de la época) para la segunda mitad del film, donde al caer la noche Michael ataca a los jóvenes con escenas llenas de tensión, que engrandecieron a la película (junto a la impresionante banda sonora compuesta por el propio Carpenter) y a su protagonista, la entonces desconocida Jamie Lee Curtis, que se convirtió en la reina del grito.




¿Qué necesita una película para considerarse un clásico? Pues mucho éxito o impacto social y cultural. El éxito de Halloween es innegable, en su día se convirtió en la película independiente más taquillera que se había rodado hasta la fecha. Es una de las grandes culpables de que la festividad americana del "truco o trato" se haya extendido hasta otros continentes. Y sobretodo, su influencia sobre el cine de terror ha sido brutal, los propios creadores de Viernes 13 (1980, Sean S. Cunningham) han reconocido que aprovecharon el éxito de Halloween para copiarla descaradamente. Halloween marcó la línea a seguir en el género para las siguientes dos décadas, incluso cuando la fórmula parecía agotada apareció Scream (1996, Wes Craven) con un homenaje a la película que resucitó el cine de terror de los 90. Por todo esto y mucho más, Halloween es un film imprescindible para los amantes del cine de terror y del cine en general.

El Remake


Rob Zombie deja claro desde el primer minuto de metraje que su Michael no es como los demás, por primera vez tras 8 películas le escuchamos hablar. Conocemos a ese niño que disfruta torturando y matando a pequeños animales solo para escapar del infierno que vive en su casa, donde comparte techo con el impresentable de su padrastro, que le hace la vida imposible; la guarrilla de su hermana y una madre que tiene que dedicarse al baile erótico para sacar a su familia adelante. Por si vivir en este ambiente fuera poco, encima en el colegio se burlan de él.

Las victimas de Michael Myers siempre han estado muy bien definidas, adolescentes y familiares. Con su caótica familia se explica el por qué de esa obsesión, y con la promiscuidad de su hermana se entiende la aversión de Michael hacia el sexo y los adolescentes.

Todo está perfectamente contado sin que el film decaiga; desde la presentación del personaje hasta el asesinato de su hermana, cambiando el mítico plano secuencia de la original por tres brutales asesinatos que impresionan aún más tratándose de un niño de 10 años cometiéndolos. Zombie le imprime su estilo a la película sin imitar a Carpenter, cosa que habría sido un auténtico suicidio.

Pero la precuela no acaba en los primeros asesinatos, la película nos regala un año de la vida de Michael en el manicomio en el que es encerrado. Esas escenas nos hacen conocer aún más el personaje y se profundiza en su relación con el Doctor Loomis.
Todo esto dura 40 minutos que son lo más interesante de la película, después aparece un cartel de 15 años después y empieza el verdadero remake/reboot.




Michael ha crecido y es un tipo gigantesco, escapa del manicomio en una secuencia espectacular y que hace que la película realmente prometa mucho. ¡Bravo Rob Zombie! Estás haciendo un señor remake, no importa que te hayas cargado la naturaleza de Myers, la película está demasiado interesante para pensar en ello. Ahora vamos a Haddonfield... ¡Nooooo! ¡¿Por qué Rob, por qué?!  Después de una primera mitad tremenda, el director se mete en el terreno de Carpenter, empieza el verdadero slasher, y tiene que recurrir a una formula tan agotada que es incapaz de sostener o de innovar. La película se convierte un slasher del motón, Michael Myers va a saco, se los carga a todos como si no hubiera mañana, dejando de lado la cruel elegancia que siempre le ha distinguido de otros psychokillers. Y aunque hay escenas que merecen la pena, no son suficientes para sostener la agotada formula que llevamos viendo 30 años, la película se convierte en la simple curiosidad de ver como matará al siguiente o deseando que acabe de una vez con la repelente protagonista. El remake se convierte en una secuela más, que tiene como único aliciente esos primeros tres cuartos de hora, que son excelentes.





Son pocos los remakes que superan a la original, el de Rob Zombie no es la excepción, pero su Halloween es el claro ejemplo de que aunque es absurdo volver a hacer algunos clásicos, sí que se pueden aportar cosas interesantes. A Rob Zombie hay que agradecerle revivir esta saga, es la película de Halloween que más ha recaudado (mierda, van a seguir haciendo remakes), pero este director ha demostrado que lo suyo no son los remakes, lo que sabe hacer es contar historias propias, como demuestra en la primera mitad del film y después en su polémica secuela Halloween II (Rob Zombie, 2009), en la que realmente hizo lo que le dio la gana.


Las Diferencias


La principal diferencia de las dos es el propio Michael Myers. Zombie nos muestra como es Michael, como vive y sobre todo por qué acaba como una regadera. Un arma de doble filo, por un lado el director consigue aportar cosas muy interesantes al pasado del asesino que hacen que la película merezca la pena, por otro consigue que el espectador entienda a Myers e incluso le apoye (¿Quién no se alegró de que matara a su padrastro?) esta humanización del personaje le hace perder fuerza, que ni con la brutalidad de la que le dota en la segunda mitad de película (más propia de Jason que de Myers) consigue recuperar, porque detrás de esa máscara inexpresiva de siempre lo que imaginamos es al niño atormentado.
El concepto de John Carpenter es totalmente opuesto, no hay razón para matar, simplemente Michael es el mal encarnado por el hombre. El Michael de Carpenter es un tipo completamente calculador que acecha a su víctima esperando el momento adecuado para atacar. El Myers de Zombie también acecha pero no espera tanto, va más al grano, dejando de lado la intriga que consiguió producir la película original en su época.

Pero no solo Michael es diferente, la Lorie Strode original interpretada por Jamie Lee Curtis, es la hija que todo padre querría tener, inteligente, cauta y virginal; el espectador rápidamente se compadece de ella deseando que no le pase nada malo. La Lorie que hace Scout Taylor-Compton es un personaje idiota y repelente a más no poder, el único sentimiento que produce es ganas de que Michael Myers se la cargue de una vez.

Lo que no se puede discutir al remake es que su reparto está a la altura de la original, rescatando a Danielle Harris (la mítica Jamie Lloyd en las entregas 4 y 5 de la saga enseñando las tetillas) para el papel de Annie. Y sacando a Chucky de su caja para que Brad Dourif haga del sheriff.
Pero sobretodo hay que destacar a dos: Malcom McDowell (el inolvidable Alex de La Naranja Mecánica (1971, Stanley Kubrick) que hace un Doctor Loomis a la altura del inolvidable Donald Pleasence. Daeg Faerch que muestra una interpretación espectacular de Michael Myers con 10 años. 
Bueno y Scout Taylor-Compton sabe gritar, no como Jamie Lee Curtis, pero sabe gritar.




A favor de la original

- Es el slasher más influyente de la historia del cine.
- El suspense, la atmosfera, y los momentos de tensión, un atentico despliegue de talento del maestro John Carpenter.
- El concepto de Michael Myers: pura maldad.
- Una de las mejores Bandas Sonoras jamás creadas, con poco más que un piano.
- Se hizo con 4 duros y tuvo un éxito arrollador.
- Jamie Lee Curtis debuta por todo lo alto en la gran pantalla.
- Donald Pleasence interpreta por primera vez al histórico Doctor Loomis.


En contra de la original

- Ha sido tan copiada a lo largo de los años que hoy en día ha perdido su fuerza y el espectador medio no la sabrá apreciar como se merece.



A favor del remake

- Los primeros 45 minutos, en la que se nos muestra como llega Michael a la locura son excelentes.
- Buen reparto, destacando a Daeg Faerch como Michael niño y Malcom McDowell como el Doctor Loomis
- Más violenta que la original con algunas escenas memorables.
- Es mejor película que algunas secuelas de la saga.


En contra del remake

- Cuando empieza la verdadera parte remake la película decae pasando a ser un slasher típico y poco innovador.
- El personaje de Michael Myers pierde su fuerza al encontrar motivos para su locura.
- La protagonista Lorie Strode es un personaje estúpido y repelente.



Conclusión


No se puede decir que el de Halloween sea un remake innecesario (aunque tampoco lo necesitaba), porque realmente aporta cosas interesantes que los fans de la saga disfrutaran. Pero si no fuera por esa primera mitad, el film sería completamente olvidable. No digo que Rob Zombie tenga que reinventar el cine de terror como sí lo hizo Carpenter en 1978. Pero algunos remakes, como el de La Matanza de Texas (Marcus Nispel, 2003), han demostrado que los slasher todavía pueden decir cosas. Han pasado tres décadas y ya es dificil sorprender en el cine de terror, Zombie partía con esa desventaja sobre Carpenter pero también contaba con muchas más influencias que no ha sabido aprovechar para ofrecer algo fresco. Pese a ello es un digno remake para que nadie olvide a Michael Myers, que estaba aquí antes que Jason y Freddy.

Ganadora: Halloween (1978, John Carpenter)


"No se puede matar al hombre del saco"

miércoles, 23 de octubre de 2013

Pesadilla en Elm Street: El Videojuego de NES

Soy un loco de los juegos antiguos, especialmente los de la era de los 8 y 16 bits, que por ellos no pasa el tiempo. Hoy en día es fácil jugar a cualquier juego con un emulador en el ordenador (aunque no hay nada más gratificante que jugarlos en la consola original y una tele de "culo gordo"), hace tiempo me bajé un pack con cientos de juegos de la mítica NES, la genuina Nintendo.

Buscando entre qué juegos probar leí un nombre que me llamó la atención "A Nightmare on Elm Street", encontrarlo fue una alegría más que una sorpresa, porque no hubo ningún personaje de terror más mediático que Freddy Krueger en los 80, así que no era de extrañar un videojuego con la licencia de la exitosa franquicia.

El caso es que probé el juego y no duré ni 5 minutos jugando con él, la verdad es que en un primer contacto el juego parece tener poco que ver con Freddy, salvo por el título y el menú, eso sumado a que otros auténticos clásicos como Mario o Zelda me estaban esperando en el pack que me había descargado hicieron que me olvidara del juego hasta hace poco...

Decidí darle otra oportunidad con muy pocas esperanzas de que me conquistara (y mucho menos después de probar la versión de Viernes 13) pero no se si será porque mi vena de retrogamer es ahora más intensa, pero lo cierto es que jugué, me mataron, volví a intentarlo y tras aprender un poco la mecánica y comprobar que efectivamente el juego si tenía que ver con Freddy terminó gustándome, y completarlo se convirtió para mí en un reto personal.


Solo hay dos razones para aventurarte a completar esta tortura de 8 bits, o te aburres muchísimo o eres muy fan del hombre que murió de un picor de huevos... En mi caso fue por las dos cosas. No lo llamo tortura porque el juego sea malo, lo hago porque el juego es bastante difícil (aunque aparecerá el típico gamer al que todo le parece fácil). Su dificultad no está en su mecánica de juego, que si es bastante sencilla (un juego en 2D de la época), si no en que constantemente eres atacado por enemigos, a veces no das a basto, y es imposible no recibir daño en muchos momentos (también por fallo de los programadores), los que no tengan paciencia lo dejarán rápidamente, no obstante gracias que en los emuladores se puede guardar la partida cuando te de la gana, no es imposible completarlo y disfrutarlo (se pueden jugar hasta cuatro jugadores, creo que sería un plus de diversión jugarlo acompañado).

Pero vamos a lo que importa, lo que ofrece este juego a los fans de la saga. Nos encontramos en la mismísima Elm Street, que está invadida por todas las criaturas que os podáis imaginar, desde murciélagos que tiran rocas, hasta zombies pasando por ratas y fantasmas. El objetivo es entrar en todas las casas y recoger todos los huesos de Freddy Krueger y destruirlos para poder acabar con él de una vez por todas (ja!). Pero obviamente el hombre al que nunca le pedirías que te rasque la espalda no está dispuesto a permitirlo... Tras un tiempo buscando los huesos, y si no encuentras un café para mantenerte despierto, te dormirás, el mundo se volverá más oscuro y los enemigos serán más agresivos y fuertes (algo que me recuerda, salvando mucho las distancias, a Silent Hill), pero no todo está en tu contra, en este mundo pesadilla pulsando el botón "select" te convertirás en un auténtico Dream Warrior, digno de la secuela más valorada de la franquicia, siendo uno de ellos podrás, entre otras cosas, disparar o dar patadas aéreas como si fueras Chuck Norris (para Chucky Norris este juego es demasiado fácil). Pero ojo, si pasas demasiado tiempo dormido, o no encuentras una radio de las que hay en el escenario para despertarte, comenzarás a oír una música de la orquesta filarmónica del MIDI que dirá: 1, 2, Freddy's coming for you... (O la puedes cantar con cualquiera de las 200 traducciones que le han hecho en el doblaje español) cuando acabe la canción aparecerá un mensaje que dirá "Freddy's Coming" y te tendrás que enfrentar a él cara a cara... Pero no serán los únicos enfrentamientos que tengas con el hombre que no puede masturbarse con la mano derecha, cada vez que reúnas un numero de huesos también aparecerá de diferentes formas, como en forma de garra o de gusano gigante, y es que se nota que la mayor inspiración para el juego ha sido Pesadilla en Elm Street 3: Dream Warriors (1987, Chuck Russel). Cada vez que le derrotes, después de reunir los huesos, aparecerá una llave que abre otra casa de Elm Street... pero no solo visitaras casas, también pasarás por el cementerio o el desguace de coches y las simbólicas calderas que tanto le gustan al hombre al que ningún moco se le resiste cuando se hurga la nariz.



Contado así parece un juegazo, tampoco es para tanto, en realidad es una mala copia de Castlevania II: Simon Quest. Los fans de Freddy lo disfrutarán como nadie, pero hay juegos de 8 bits que han envejecido mucho mejor. Yo lo jugué en un emulador y me ha gustado lo suficiente como para querer tenerlo algún día en formato físico. Además supongo que el juego tendrá más de un fan porque la compañía NICA ha sacado recientemente una figura de Freddy basada en su diseño en el juego y otra de Jason en el juego de Viernes 13, del que no puedo hablar porque ese sí que me veo incapaz de completar (es malo, malo), aunque nunca se sabe, a mí las reliquias me tiran mucho...





miércoles, 16 de octubre de 2013

La Maldición de Chucky

¿Quién lo diría? Una película que ni se ha estrenado en cines, condenada al mercado doméstico como si fuera una secuela de Disney rollo "La Sirenita 4: A Ariel le sigue oliendo a pescado".

¿Y quién diría que el mismo director de la odiosa y vomitiva quinta parte sería capaz de hacer esta delicia para los fans del muñeco asesino? ¡Pues yo! Yo sabía que Don Mancini tenía talento para dirigir películas de terror. Lo juro, lo noté en ese homenaje a Halloween (John Carpenter, 1978) del principio de La semilla de Chucky (Don Mancini, 2005),  y en esos movimientos de cámara dándole la vuelta al plano cuando Chucky está colgado y... y otras cosas que no me acuerdo porque es una película que quiero borrar de mi memoria. Pero de verdad, que yo pensé "Este tío vale", pero en aquella ocasión falló en otro aspecto, en su verdadera vocación, el guion.


El guion, la base de toda película, sin guion no hay nada... Don Mancini ha escrito todas y cada una de las películas de Chucky, casi ninguna saga de terror puede presumir de tener siempre el mismo guionista, ya me gustaría a mí que Freddy siempre tuviera a Wes Craven o Michael Myers a John carpenter... 


Para Don Mancini, Chucky es la obra de toda su vida, él lo creó, él lo destruyó con su ridículo hij@, y él lo ha resucitado de la mejor manera posible...


Este hombre tiene todos mis respetos, porque ha luchado contra viento y marea con una productora que no ha mostrado ningún interés por la película. Le han dado un presupuesto de 5 millones de dolares, el más bajo de la saga, por debajo de los 9 que tuvo la primera parte en 1988 y a años luz de los 25 que costó La Novia de Chucky (Ronny Yu, 1998). No hace falta decir lo caro que es hacer una película, pero una como esta en la que tienes que, entre otras cosas, fabricar varios muñecos mecánicos, que no son precisamente como los "furbys" pues el dinero viene aún mejor... 


Aunque la verdad es que el tipo ha sabido sacar partido a lo poco que tenía (así se aprende a dirigir) lo cierto es que por desgracia se nota en algunos efectos especiales, Chucky se mueve con mucha más naturalidad (cuando está de pie) en sus películas de principios de los 90 que en esta que es de 2013... Pero no le podemos echar la culpa al bueno de Don, ni a los de efectos especiales que lo han hecho lo mejor que han podido. La culpa es de la "grandiosa" Universal Pictures.
La Universal, una productora que no han tenido en cuenta a nadie, se han querido gastar lo mínimo y no han escuchado a un solo fan. Ha habido montones de plataformas en la red intentando que el film se estrenara en cines, pero les ha entrado por un lado y les ha salido por otro... 
¿Y todo por qué? Porque esto no deja de ser un experimento, una película que si se vende bien podrán dar luz verde al programado remake de Muñeco Diabólico (Tom Holand, 1988), pero no se dan cuenta que si se vende bien va a ser por los fans de Chucky, y los fans de Chucky no quieren remakes que puedan joder a la original, lo que quieren es buenas secuelas, buenas secuelas como esta.

Y es que La Maldición de Chucky (Don Macini, 2013) es una grandísima secuela, una secuela que reconcilia al muñeco asesino con sus fans después del tono que había tomado la saga tras la cuarta parte. Yo personalmente tengo que confesar que La novia de Chucky (Ronny Yu, 1998) en su día me gustó, pero tras ver la siguiente entrega odié en lo que se había convertido la franquicia, sinceramente creo que La Semilla de Chucky hizo peor a La Novia de Chucky.

Los fans del muñeco pedíamos terror, un regreso a las raíces, la vuelta de esos traumas que azotaron a millones de niños en los 80 y 90. Pues bien, Don  Mancini nos lo ha dado, tanto es así, que es la película de Chucky más aterradora desde la primera parte. Está llena de suspense y de buenos sustos (¡Que efectivos habrían sido en el cine, demonios!), y como no, buenas muertes, Chucky es un Miguel Ángel de los asesinatos (no me refiero a la Tortuga Ninja) y su humor negro no falta a la cita, pero eso sí, esta vez con cuentagotas.

El guion principal se enriquece con unos personajes muy bien construidos, como siempre hace Mancini, y algunas subtramas muy divertidas y sorprendentes (y morbosas... grrr).

Las actuaciones son también bastante buenas, a destacar especialmente a Fiona Dourif, la niña de papa, la enchufada de la película, hija del hombre que lleva 25 años bajo el plástico del Good Guy, pero demostrando que está ahí por méritos propios, que merece pasar a la historia de Child's Play y que realmente es una prometedora actriz.

Se ha querido contentar a todo el mundo (Y ojo, que vienen Spoilers) mostrando un Chucky sin cicatrices, con su imagen original, y el Chucky con la cara cortada de nueva generación, con algunos guiños también a Bride of Chucky (Si, hay mucha gente que prefiere el "Chucky buffon"). Pero ante todo es un homenaje a la primera parte, mostrándonos de nuevo a Brad Douriff como Charles Lee Ray y flashback de la película original. Y sobre todo para que los fans eyaculen del todo... (Y ojo, que vienen MegaSpoilers) ese final postcréditos en el que volvemos a ver a Chucky y a Alex Vicent (el genuino Andy Barclay)  en una misma escena llena de guiños a la trilogía original ¡Vaya regalazo que nos ha dado el tito Don! Aunque sinceramente, viendo eso, uno se queda con las ganas de una nueva película con Andy como protagonista (y si saliera la mítica Kyle de la segunda parte ya sería una paja)... Pero en fin, si una película te deja con ganas de más es porque se ha hecho bien.

Resumiendo grandísima secuela de Chucky, que si bien no es una obra maestra (las películas así son para entretener y divertirse) gustará a todo el mundo, sobre todo a los fans y especialmente a los de la trilogía original, porque está a la altura de las dos primeras entregas. ¡¡Gracias Don Macini!!


Valoración
Buena

La Saga: